Sin un adiós

Mateo → Antonio

Día del Padre · Folk

Papá, ya sé que tú y yo no somos de llamarnos "para hablar". Lo nuestro son tus dos minutos después de cada partido: me pones a caer de un burro al entrenador y cuelgas sin decir adiós. Pues el otro jueves no llamaste y me quedé toda la noche con el móvil en la mano, como un tonto. Treinta años pensando que esas llamadas eran por el fútbol — y resulta que el fútbol solo era la excusa. No cambies nada, ¿eh? Sigue llamándome para insultar al árbitro. Yo cojo siempre. Feliz día, papá. En agosto, primer partido, invito yo. Aúpa.

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